La cirrosis hepática es una causa importante de mortalidad y morbilidad tanto en nuestro país como a nivel mundial. Una de las principales complicaciones de esta enfermedad es la hipertensión portal que puede ocasionar episodios graves de hemorragia digestiva por varices esoófago-gástricas, el desarrollo de ascitis en colaboración con una retención hidrosalina excesiva, que en fases avanzadas puede acabar en una insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal). El síndrome circulatorio hiperdinámico de la hipertensión portal en pacientes con cirrosis hepática contribuye de forma decisiva a muchas de las manifestaciones clínicas de la enfermedad. El mecanismo inicial de estas alteraciones parece ser la vasodilatación arteriolar sistémica, especialmente en la circulación esplácnica.
El modelo experimental en rata de ligadura calibrada de la vena porta (PVL) reproduce la secuencia de acontecimientos que acaban en el síndrome hiperdinámico y ha sido un elemento básico para conocer la fisiopatología del mismo ya que reproduce todas las alteraciones hemodinámicas que encontramos en los pacientes con hipertensión portal. Aunque el modelo PVL tiene una enorme utilidad y es de fácil reproducción, los modelos de cirrosis hepática en rata por diferentes mecanismos (básicamente por intoxicación por tetracloruro de carbono y por ligadura del conducto biliar), reproducen mejor todas las alteraciones hemodinámicas y metabólicas que ocurren en el paciente cirrótico y en general, los resultados obtenidos en ratas PVL se comprueban en estos modelos de cirrosis (Figura 1). De la multitud de mediadores vasculares estudiados como posibles responsables de la alteración hemodinámica (vasodilatación) en la hipertensión portal, el óxido nítrico (NO), un potente vasodilatador, ha sido el más firme candidato. Su papel es un hecho ampliamente aceptado, sin embargo no es el único responsable de este fenómeno de origen multifactorial. Nuestro grupo ha sido el primero en plantear una participación del sistema nervioso simpático en la fisiopatología de la vasodilatación mesentérica. En un primer estudio mediante análisis de microarrays de DNA (Coll, et al. J Hepatol 2008), hemos demostrado que en ratas con hipertensión portal por PVL se observa un incremento inicial (1 hora post-PVL) en la producción de mRNAs de genes relacionados con neurotransmisión (50 genes), especialmente adrenérgica, en arteria mesentérica superior (AMS), seguido de una intensa inhibición a los 14 días post-PVL. Esta inhibición en la producción de mRNAs se acompaña de una reducción, tanto en la expresión de tirosina hidroxilasa (Th) y noradrenalina por inmunohistoquimia en los paquetes nerviosos peri-AMS, como en la detección de Th, dopamina ß-hidroxilasa (Dbh) y proteína asociada al sinaptosoma (Snap-25) por Western blot, tanto en muestras de AMS, como en muestras yeyuno. Todas estas proteínas están relacionadas con neurotransmisión y síntesis de catecolaminas. Los resultados a los 14 días post-PVL fueron también reproducibles en el modelo de cirrosis hepática experimental con tetracloruro de carbono, demostrando la validez de los experimentos en las ratas con PVL.