Un equipo del Programa de Cirugía Fetal del Hospital Universitario del Valle de Hebrón, de Barcelona, ha practicado una cirugía fetal intrauterina a un feto de 24 semanas afectado por una espina bífida incorporando dos aspectos novedosos en el mundo en el cierre de esta malformación.
Estos avances han consistido en la utilización de un parche consistente en una matriz de colágeno y elastina que se aplica sobre la lesión cutánea del feto para cerrarla y la aplicación de un sellante quirúrgico sintético, lo que evita suturarlo. El parche y el sellante quirúrgico es la primera vez que se emplean en el mundo, según José Luis Peiró.
La importancia del uso de estos materiales radica en que evitan suturar al feto, utilizando colgajos de la piel o el músculo, lo que entraña una gran agresividad sobre el feto y alarga el tiempo quirúrgico, ha añadido Peiró.
En cambio, la aplicación de un parche y de sellante quirúrgico sintético permiten que el feto se encuentre en buenas condiciones y practicar la cirugía con el útero abierto en menor tiempo, unos 50 minutos en este caso.
El caso clínico
El caso se ha realizado con la colaboración del Hospital Burlo-Garofolo, de Trieste, en Italia. El feto intervenido es un bebé de tres meses llamada Elisabetta que fue diagnosticada de espina bífida en la 22 semana de gestación, y que presentaba un mielomeningocele o quiste de gran tamaño a nivel lumbar; su afectación en cuanto al síndrome de Arnold-Chiari e hidrocefalia era mínima. Su gestación era la segunda para su madre, de 41 años, que previamente fue sometida a una cesárea, cuya incisión se reabrió y aprovechó para llevar a cabo la cirugía fetal. Un equipo del Valle de Hebrón se desplazó a Trieste para realizarla. La intervención tuvo lugar el 9 de agosto de 2008 con éxito (ver imágenes y explicación adjuntas).
Al principio se hicieron ecografías diarias para monitorizar el estado del feto y la madre tuvo que hacer reposo absoluto. Después se practicó una resonancia magnética para evaluar el estado y evolución del feto cada tres semanas, se observó que la afectación cerebral e hidrocefalia no habían progresado y que su vitalidad era buena. En la semana 32 se realizó un parto precoz. La niña nació con una situación neurológica "absolutamente normal", según Gloria Pelizzo, de Trieste.
Peiró ha destacado que el diagnóstico ecográfico de espina bífida ya se puede realizar a partir de la 21 semana de gestación y que esta cirugía debería realizarse antes de la semana 29, a partir de la cual la lesión medular ya está establecida y la efectividad quirúrgica es más baja.